domingo, 16 de marzo de 2008

El lago rojo


Tengo una grieta en llamas desde la nariz a la garganta.
Chorrea sangre y no respira.
Pretendo emitir un sonido pero mi voz se hunde en esta grieta y ya casi no entra aire en los pulmones. Me asfixio.
Pretendo realizar un movimiento. Pretendo mirarlos a la cara sin pedir auxilio pero mi boca se deforma en cada intento mientras disminuyo y me confundo en todos los seres inertes.
Tengo una grieta ensangrentada que va a parar en ese maldito lago rojo y me hundo en él para hacerlo real. Me ahogo.
Intento levantar las manos pero tengo los codos heridos de tanto apoyarlos en las calles empedradas, esas calles que en definitiva y siempre van a parar al mismo lago rojo.
¿Dónde está la música? Sino ajena. En aquel mundo que nació conmigo para matarme. Si la luz se esconde entre sus sombras, si las sombras se esconden bajo mis zapatos, si mis zapatos tienen su propia vida…
La vida que me falta y siguen su inercia.
¿Qué hago aquí? Por qué no sigo buscando. Por qué ni buceo.
Lo que sea que fuere, eso casi inexistente que camufla su luz entre las sombras.
Algún día ya no habrá más dudas. Ni miedos. Ni insatisfacción. Algún día seré yo quien me encuentre. Quien no quien arrancarme los pellejos y no saldré más de mí. OH! Miserable grieta de la herida. Púdrete del todo. O déjame morir contigo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy segura de que ese día llegará.
Hasta entonces que sepas que puedes contar con esta cabecita loca. besos

Anónimo dijo...

gracias,no sabia que te habia dejado esa grieta en tu corazon,te sigo queriendo,nene

Lanzarote dijo...

Ufff, supongo que deberías conocer la obra de Diane Arbus
Saludos