sábado 29 de marzo de 2008




te miro,


tienes los parpados bajados.


Me envuelvo en tus brazos


Pienso.


Ojala la noche se detenga en tu espalda.




En las palabras secretas que se dibujan con las yemas de los dedos.




Me llevo el recuerdo de tu perfil a los sueños


y me basta despertar con tu mano en mi cintura.




Y te pido


para mis adentros




Perdon


si de tanto alzar la voz


las palabras cayeron sobre el folio.

martes 25 de marzo de 2008

Esperando tu palabra.


Desfile de palabras en mi pensamiento.
Camino despacio por la pasarela de tu memoria.

Vuelvo a ti, mirada
Con una sonrisa de amor y una lágrima
En la comisura donde te besaba.

Hoy vuelve tu olor rodeando
La superficie de mis pulmones
Y te respiro. Bendita suerte

Que pasaras por mi vida.

Hoy te recuerdo como ayer
Te miraba desde abajo petrificada
Esperando tu palabra.

Esa perennidad me daba vida.
Y no quise morir más
Para no perderte.

domingo 16 de marzo de 2008

El lago rojo


Tengo una grieta en llamas desde la nariz a la garganta.
Chorrea sangre y no respira.
Pretendo emitir un sonido pero mi voz se hunde en esta grieta y ya casi no entra aire en los pulmones. Me asfixio.
Pretendo realizar un movimiento. Pretendo mirarlos a la cara sin pedir auxilio pero mi boca se deforma en cada intento mientras disminuyo y me confundo en todos los seres inertes.
Tengo una grieta ensangrentada que va a parar en ese maldito lago rojo y me hundo en él para hacerlo real. Me ahogo.
Intento levantar las manos pero tengo los codos heridos de tanto apoyarlos en las calles empedradas, esas calles que en definitiva y siempre van a parar al mismo lago rojo.
¿Dónde está la música? Sino ajena. En aquel mundo que nació conmigo para matarme. Si la luz se esconde entre sus sombras, si las sombras se esconden bajo mis zapatos, si mis zapatos tienen su propia vida…
La vida que me falta y siguen su inercia.
¿Qué hago aquí? Por qué no sigo buscando. Por qué ni buceo.
Lo que sea que fuere, eso casi inexistente que camufla su luz entre las sombras.
Algún día ya no habrá más dudas. Ni miedos. Ni insatisfacción. Algún día seré yo quien me encuentre. Quien no quien arrancarme los pellejos y no saldré más de mí. OH! Miserable grieta de la herida. Púdrete del todo. O déjame morir contigo.

lunes 10 de marzo de 2008

Ola de mar tráeme una razón para quedarme


Para arrepentirme de los sueños
Que quedaron sumergidos. Despierta o dormida
Para salir de ellos y quedarme en esta orilla.

Ola de mar, tráeme el saludo de tu nombre
Para no marcharme en el deseo de ser roca.
Tan inmortal y olvidada para siempre.

Déjame una gota que me salve
De este infierno humano. De esta pesadez
De no poder soportarlo.