
Anoche quise vencer el sueño para no dormir
y que la inconsciencia no se llevara tus manos.
Pero no pude más que dormir a tu lado
y volverte a soñar lejana y real, como la sangre
y los huesos, que se pudren cuando la respiración se apaga.
Pero no soñé como sueñan los que sueñan
porque mi sueño es la vida a la que despierto
después de morir a tu lado.
Al lado que está lejos porque no soy capaz
de formular un movimiento. Quieta.
Terriblemente quieta. Tanto, que quedo dormida
y cuando despertamos, volvemos a despedirnos.
¿Será verdad que te estoy queriendo?
Como quieren los suicidas…
Sobrepasándose a sus limites y a los de cualquiera…
Como supe aquellos días que supe que podría quererte.
O esa verdad solo se proclama e mi mente…
Como siempre, como todo lo que acontece después.
Ilusiones que se desgastan con el deseo.
Pero creo que eres la verdad más bonita de mi muerte.
Porque cuando así muero vuelvo a resucitar.
Con cada palabra tuya. Lose
Porque es en el momento en que nacemos
cuando más ganas de vivir tenemos.
Tú me das la vida. Y con eso también
Me auto matas.