miércoles, 20 de febrero de 2008

Escucharse por dentro


Compartiste cuarto y rutina

con la soledad

y te diste cuenta

de lo maravilloso que es.

Escucharse por dentro

Aunque mi alma no quiera recordarte.



Me he dado un golpe a la altura del alma
No sé en qué momento pero está dañada.
Quizá fue cuando marchaste o quizá sea
Una parte de mí lo que extraña.

Que ya no pienso, que solo juega mi corazón
Y se calló en el momento en que te desprendiste de mis labios.
Aunque no tenga razón o no la use
Tengo razones para no olvidarme de ti
Aunque mi alma no quiera recordarte.

He dado vueltas alrededor de mi misma para esquivarte
Pero aun te encuentro en las esquinas de mi cuerpo
Y continúan intactas las astillas que llegaron de tu parte
Por eso cuido mi vida después de tu muerte aunque la vida
Después del amor cambia de sangre.

Tu marcha sonó a ruido de cristales rotos.
Mi corazón se fue de mi pecho en el momento en que marchaste
Y ahora pago la injusticia de vivir sin corazón
Y le busco en mis pensamientos para volver a sentir
Y le encuentro.
En el humo.
En el vino.
En tu ausencia.

lunes, 18 de febrero de 2008

Agua



Agua. Agua del mar mediterráneo. Aguas transparentes y aguas contaminadas en el tajo. Aguas de lagos en Banfora, calor, nenúfares, aguas calidas, aguas frías, aguas que pasan y llevan corales al infinito.

Aguas de océanos y de pantanos, aguas gélidas. Glaciares. Agua en las neveras y agua en los grifos que cubren historias de amor en la bañera.

Aguas estancadas. Aguas de olas y aguas de adiós. Agua de los 4 elementos, de lluvia de cielo, de techos intocables. En el fondo agua.

Aguas dulces. Aguas saladas. Agua con gas. Agua que calma, agua que ahoga. Agua infinita entre tus sabanas de agua.

El agua no se puede sostener entre las manos. Agua libre. Agua inalcanzable. Invisible agua. Agua que riega y escapa. Profundidad de agua en mis entrañas. Capacidad de la tuya.

Agua que cala aguas en la tierra. Agua que extraña. Que baña.

miércoles, 13 de febrero de 2008

Formentera 2007

Ese cristal que son tus ojos entre celestes y azul marino
Ese cristal donde pretende mirarse el cielo en vano.
Pero a veces cae en él y se vuelve oscuro
Como tu noche, tan misteriosa y susurrante.

Son tus aguas ese cristal donde todos los cuerpos
Se vuelven líquidos
Como las pinturas de las manos que se sientan en tu orilla
A observar
Esa línea que tienes por infinito.

Eres esa isla hueca donde los que sueñan
Vuelven
A respirar entre tus pinos y recuerdan
En otro verano
Que ese cristal a veces también se vuelve gris
Pero de pronto es como todos los espejos del alma.

Barcelona.


Una línea de lágrimas bordea el fondo de mis ojos y no caerán. No. En este taburete debo permanecer alerta.

Casi invisible, rozando lo que no se ve con los ojos abiertos. Pues ya supe respirar todo lo que se respira cuando se tienen cerrados.

Que no te miro a ti, sino a tu infinito.

Para abordar la esperanza que recae en lo desconocido. Siempre viene una voz ajena a obsequiarte con una leve caricia en la conciencia.

Despertar tus oídos. Lo que es renacer en una ciudad nueva. Y no querer marcharte.

Hay tantas cosas que hacer antes de apagar los ojos en el cementerio…

Que no pido su perdón, sino que deseo su no dolor.
Que sé que podéis acostumbraros.

Hace un segundo volví a darme cuenta de la importancia de un segundo. Como todo cambia de negro a gris o se hace tan opaco o transparente y de repente todo puede ser verde o tan blanco como los ojos que se guardan en las entrañas.

Guardo el desorden de las emociones en un frasquito entre el alma
Y las montañas que saludan desde las ventanas.

Ahora rebosan en mí como si no hubiera ya forma de contenerlas.

Lágrimas encerradas.

Después de la derrota de vivir sin corazón de repente vuelves a querer una mente o al cuerpo que la envuelve.

Si nunca dejé de enamorarme.

Y sin embargo continúo siempre tan ausente a pesar de las voces que se sientan en mis hombros a pretender llevarme a una cama casi vacía.

Aun es pronto para secar este corazón sangrante de espinas y esperar. OH! Dios si hay alguna cruz donde te crucificaron dime si estoy yo en tu lugar, en ese lugar de madera, sombrío y húmedo, tanto como lo que guardo entre las piernas.

Escondido.

El deseo

De volver a caminar contigo sin que estés a mi lado. Te llevo, como si acabara de amarte entre las ruinas.

Me basta solo con explicar cómo se forjan los nidos de cada nacimiento. Para volver a desangrarme cuando llegue a unas sábanas. Las mías. Una noche más en la que busco en el techo esparcido una razón para elevarme. No tropezar. Y si tropiezo calzarme de nuevo.

Esta noche la noche se acordó de recordarme.

Que aun hay voces capaces de recordar que aun se puede llorar de alegría.



(Después de un concierto)

viernes, 8 de febrero de 2008

Cobijada en las paredes


Con tu ausencia la existencia quedaría desnuda
Como tallo de una raíz que no florece.

Amé tu vientre donde dormí cuando solo fui carne,
Cobijada en las paredes
Del suave útero que devuelve herencias.

Continúo meciéndome en la cuna de tus brazos
Aunque no lo sepas, aunque los besos
Se confundan con la funda de la almohada
Y no sepan cambiar de rutina.

Perdóname si no supe hablarte,
Si inundamos las paredes de lágrimas
Desde distintas habitaciones,
Si no supe encontrar maneras.

Soy uña de tus manos, crecientes
Necesitan de ti para sostenerse,
No dejes que las penumbras inexistentes
Desaten lazos de cordura.

Sigo aquí desfigurada


Casi sin rostro
Por haber perdido la razón
Por tener un corazón dividido.

Miro a los astros y busco
El rastro donde perdí el camino
Que llegaba hasta tu casa.

He dado vueltas alrededor de ella
Para enredar los dedos en la locura
De perderte. De encontrar
Otra boca
Donde verter las lágrimas
Que dejé sobre tu ventana.

Así como el vaho de este frío
Que me envuelve
Al recordarte lejana.

Han llegado a romper nuestras fotografías
Han llegado a subrayar de melancolía
Esas canciones que nos recuerdan a lo lejos.

Busco una luz que me salve
Una razón para no pudrirme
En este intento de comprender
Si tengo o no
Sangre
En las ranuras de mi cuerpo.

Si te besé mucho. Si mucho
Nunca es demasiado al otro lado
De tu cintura. A mi lado
Como sigues
Guardando mis caderas
Y mi alma.

Ella llegó de tu parte. Me digo.

Y por qué no quiero alejarme…
Por qué como de tu vida tampoco…

Intento sostenerme entre las cuerdas
Pero mis tobillos se vuelven plomo
Y me tambaleo.

Busco el peso de la balanza
Busco y sigo buscando
Las estrellas que cayeron al mar
Y continúo callada
En las orillas que invento
Para no sacarte de este suelo.

La libertad consiste en seguir imaginando.

Y recuerdo
Las cosas no son como empiezan
Sino como terminan.

miércoles, 6 de febrero de 2008

Tu entierro.


Y así mi sangre
Se detuvo en tu entierro
Y los recuerdos
Comenzaron a diluirse
Repentinamente
Como un soplo de aire
Transforma dunas en la arena.

Llegadas, Partidas


Seguir avanzando pensando que nada te afecta hasta que una mañana el sudor te deja tendida en el suelo y te das cuenta que es hora de echar el freno de mano de tu vida.
Tiempo de parar el reloj. Descargar las negativas y bañarlas en el mar que cura todas las heridas. Pararse tendidamente a flotar en un mar delicado y verde como los bosques vírgenes que les rodean.

La vida transcurre tan deprisa y tan lentamente a la vez que a veces no da tiempo a girar la cabeza, encontrar nuevas respuestas a las nuevas avenidas.

Llegadas,
partidas,
calles que dejaste atrás,
personas que admiraste,
y el recorrido incierto hacia la tranquilidad entre las cosas.

Buscar tu sitio. Nunca encontrarlo. Encontrarte en todos los lugares. No tener taburete para ti.
Ser consciente. Hacerlo inconsciente. Quedar extasiada en un suelo desconocido.

Dejarme querer. Abrazar mucho.

Llorar. Llorar al fin una vida apagada. Llorarla y dejarme vaciar nuevamente. Volver a ser niña. Gritar. Gritarles. Callar y no decir nada. Decirlo todo con los ojos a la inversa y con las manos entre unos dedos amantes.

Yo solo quiero estallar y derrumbarme en cada puerto. En cada puerta que abro. Que cierro. En cada puerto y alejarme con los barcos que se pierden en la continuidad infinita del mar. Alejarme con ellos y volver vacía para volver a llenarme.

Nadar, nadar con los que flotan y con los que bucean. Bucear -también en los interiores-
y luego volar al fin, estando arriba de todas las cosas.
Ha llegado la hora de ponerme a mirar cómo pasó mi vida. Stop. Ha llegado la hora de tumbarme con los ojos pintados en un techo y en un cielo que cambia de color y de brisa con cada nube que aleja.

Lo acepto y me tiendo en cada playa y me dejo ahogar en cada copa que se levanta con un giro de muñeca. Me ahoga para volver a flotar y resurgir hábilmente habiéndome visto ya en distintos lugares. ¿Qué pasó hasta aquí? Ya hay muchas cosas que contar pero nunca demasiadas. Estés donde estés siempre hay alguna senda para perderse. Mirar a las personas que frecuentan los lugares. Dejarle dibujar al boli los dibujos de su corazón. Sucede tanto en la brevedad de los años que a veces cuesta descansar y pararse un momento a reflexionar sobre qué continuidad nos guía...

Ya no recuerdo qué era estar inmóvil.

Poco a poco ir saliendo de la autodestrucción y de la consecuente autodemacración, y paradójicamente sentirse cada vez siento más joven y al mismo tiempo más consciente del mundo y menos vulnerable.

No quiero
Saber
Lo que se aproxima.

Por eso viví todo tan extensamente.
Interiormente también supe qué fue hacerlo.

Un Roce Tuyo


La nítida voluptuosidad de dos cuerpos
ante la levedad de una caricia inoportuna.

Llegan las olas bruscamente
a mojar las rocas
como me busca un roce tuyo,
más allá de todos los etcéteras.