
Compartiste cuarto y rutina
con la soledad
y te diste cuenta
de lo maravilloso que es.
Escucharse por dentro

Ese cristal que son tus ojos entre celestes y azul marino
Ese cristal donde pretende mirarse el cielo en vano.
Pero a veces cae en él y se vuelve oscuro
Como tu noche, tan misteriosa y susurrante.
Son tus aguas ese cristal donde todos los cuerpos
Se vuelven líquidos
Como las pinturas de las manos que se sientan en tu orilla
A observar
Esa línea que tienes por infinito.
Eres esa isla hueca donde los que sueñan
Vuelven
A respirar entre tus pinos y recuerdan
En otro verano
Que ese cristal a veces también se vuelve gris
Pero de pronto es como todos los espejos del alma.

